El Wiener Secessionsgebäude, en Friedrichstraße 12, es la sede icónica de la Secesión vienesa y el edificio manifiesto del Jugendstil vienés. Se construyó entre 1897 y 1898 según proyecto de Joseph Maria Olbrich, alumno de Otto Wagner, como pabellón expositivo de la recién fundada asociación de artistas Wiener Secession, escindida del conservador Künstlerhaus.
La cúpula formada por 3.000 hojas de laurel doradas — apodada cariñosamente por los vieneses "la col dorada" — es una de las imágenes más reconocibles de la Viena de finales del XIX. En la fachada se inscribe la divisa de la asociación: "Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit", al tiempo su arte, al arte su libertad.
En el sótano se conserva todavía hoy el Friso de Beethoven de Gustav Klimt de 1902, pintado para la 14ª exposición de la Secession dedicada a la Novena Sinfonía de Beethoven.
El traslado desde el aeropuerto Viena-Schwechat a la Secession recorre unos 20 km y suele durar 25-40 minutos. La ruta sigue la autopista A4 hacia Viena, después la circunvalación sur A23 (Südosttangente) y la Wiedner Hauptstraße o la Operngasse en dirección al Karlsplatz.
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El tramo final por la Friedrichstraße suele ser más lento a última hora de la mañana, cuando las zonas del Karlsplatz y del Naschmarkt están muy concurridas.
Tras el aterrizaje su chófer le recibe en la zona de llegadas de la Terminal 3 con cartel nominativo, le ayuda con el equipaje y le conduce directamente a la entrada de Friedrichstraße 12. La bajada estándar es delante del pabellón con la cúpula dorada, junto al Naschmarkt y al Karlsplatz.
Para los huéspedes que combinan la Secession con la Albertina, la Hofburg o la Wiener Staatsoper coordinamos las llegadas de manera que los desplazamientos en el distrito 1 sean los mínimos.
También gestionamos itinerarios combinados Secession + Belvedere (colección Klimt en el Belvedere Superior) como programa "Klimt en Viena" completo y los retornos al aeropuerto tras la visita. Un traslado a la Secession es adecuado para huéspedes premium con fuertes intereses en el arte de principios del XX, parejas en escapada cultural y visitantes de las exposiciones temporales del pabellón.
Debe ser puntual, discreto y adaptado a la lógica de un edificio que es a la vez escena expositiva activa y monumento histórico-artístico.